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Algunas consideraciones sobre el estrés laboral

El estrés ha sido definido, desde la mirada médico legal, como "(…) un síndrome de adaptación, pues constituye un mecanismo del que está dotado el ser humano, natural, automático, involuntario, inmediato y transitorio para adecuarse a las exigencias de un estímulo dado (…)” . También ha sido definido con claridad cómo "(…) la condición en la que un acontecimiento o una serie de experiencias en la vida de una persona pueden acarrearle consecuencias negativas, fisiológicas y psicológicas específicas y duraderas. Los cambios fisiológicos, si persisten en el tiempo, porque la situación amenazante se prolonga o porque es muy intensa, provocan un trastorno del equilibrio del organismo y, si este equilibrio no se restablece, la condición de estrés se vuelve crónica y el organismo puede llegar a enfermar o incluso hasta morir (…)" . El estrés en sí mismo, no necesariamente causa invalidez, pero es el marco de salud adecuado para la aparición de otras enfermedades altamente invalidantes, siendo entre las más habituales, la hipertensión arterial, los cuadros coronarios, etc. Por otra parte, es una enfermedad multicausal; es decir, en su aparición o agravamiento pueden incidir tanto la presión del empleador como un disgusto familiar.

En los términos de la responsabilidad sistémica (LRT) el estrés sólo resulta resarcible en su variante médica de estrés pos traumático, y debe ser resarcido con independencia del daño o secuela invalidante que el suceso dañoso provoque en otras esferas; pero no resulta resarcible en forma autónoma de la existencia de un accidente de trabajo o enfermedad profesional. Por lo que, en la mayoría de los casos, habrá que recurrir a la responsabilidad civil.

En la postulación de la pretensión resarcitoria cursada contra el empleador, y eventualmente contra la ART, en los términos de los arts. 1716 y 1749 del Código Civil y Comercial (antes art. 1074 del ya viejo código), resulta inexcusable la acreditación del nexo de causalidad adecuada entre el daño y la tarea. Ahora bien, en la búsqueda del nexo causal, nos encontramos con dos posible hipótesis: a) que las tareas en sí mismas sean estresantes, por ejemplo, las del conductor de vehículo de caudales, o el señalado impacto de la nocturnidad, y b) que la causa esté en el modo y las circunstancias de asignación de tareas no estresantes; por ejemplo, la prolongación excesiva de la jornada de trabajo, el medioambiente laboral hostil, la sobrecarga de tareas, la continua persecución a los trabajadores mediante sumarios, sanciones, etc. La antijuridicidad deriva del incumplimiento a sus obligaciones por parte del empleador, básicamente del incumplimiento al deber de seguridad (art. 75 LCT) y en materia de prevención de riesgos del trabajo (art. 4° LRT): incumplimiento de las normas de higiene y seguridad en el trabajo, la jornada máxima, los descansos, etc. En la hipótesis b) habrá que acreditar el modo y las circunstancias de las tareas, y su incidencia en el estrés laboral (no nos olvidemos que es una patología multicausal, por lo que para excluir factores ajenos al trabajo se debe demostrar que de él surgen todas las causas del estrés).

Respecto a la responsabilidad de la ART, es pertinente citar un fallo en el que se ha resuelto que "(…) En los casos en que se concluyera que existe relación causal entre las patologías y el trabajo, sin dudas debe considerarse que la ART ha incumplido su deber de contralor respecto del cumplimiento del plan de mejoramiento de cada empresa, obligación ésta que la ley pone en cabeza de las aseguradoras, quienes no sólo califican el nivel de riesgo de sus clientes al momento de contratar sino que tienen la obligación de elaborar el plan de mejoramiento dispuesto y controlar su cumplimiento íntegro y oportuno (...) El empleador es responsable directo por el daño causado y la ART ha incurrido en una omisión culposa (...) por lo que debe responder solidariamente y no sólo en los términos de la póliza (...)"


Álvarez Chávez, Víctor Hugo, Maza, Miguel Ángel y Slapak Carlos “Enfermedades del trabajo”, Buenos Aires, La Rocca, 1993, pág.222. Ferreirós, Estela Milagros, "El estrés Laboral", Doctrina Laboral, Errepar Nº 238 del mes de junio de 2005, T.XIX.

ARTÍCULO 1716.- “Deber de reparar. La violación del deber de no dañar a otro, o el incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación del daño causado, conforme con las disposiciones de este Código.”

ARTÍCULO 1749.- “Sujetos responsables. Es responsable directo quien incumple una obligación u ocasiona un daño injustificado por acción u omisión.”

Art. 1074. “Toda persona que por cualquier omisión hubiese ocasionado un perjuicio a otro, será responsable solamente cuando una disposición de la ley le impusiere la obligación de cumplir el hecho omitido.”

C.C.D. c/ Best Market SA y otros s/ Accidente, Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones en en el Trabajo, elDial.com AA6C3C

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